34 resguardos indígenas, en riesgo por guerra de narcos

por ONIC

 

Autoridades aborígenes de Vichada alertan por efectos en sus tierras que está dejando la violencia.

Este fin de semana la guerra volvió a asustar a los indígenas de San José de Ocuoré, en Cumaribo (Vichada). Dos guerrilleros murieron en combates con el Ejército, y líderes indígenas denunciaron que decenas de familias huyeron de sus tierras por presión del frente 16, el mismo que encabezó, hasta su muerte en el 2007, el ‘Negro Acacio’.
No es una situación nueva. Los 34 resguardos indígenas que hay en esa zona están atravesados por cinco grandes rutas del narcotráfico que se proyectan hacia Brasil, y, sobre todo, hacia Venezuela. Bandas y guerrilla sostienen desde hace al menos cuatro años una intensa confrontación que afecta a unas 100 comunidades.
Lugares que les han pertenecido por cientos de años a las familias de los pisamiras, tsipuros, pearoas, tiacocos, ticuanis y nukak makús están ahora en otras manos.
“Nos cobran peaje, y hay castigos para los que se niegan a colaborar”, dice Javier Sánchez, vocero de la Organización de los Pueblos de la Orinoquia, adscrita a la Organización Nacional Indígena de Colombia (Onic). En total, son cerca de 43.000 indígenas que viven en medio de una guerra de narcos.
El problema se acrecentó hace un mes, cuando el frente 16 de las Farc logró el control sobre un triángulo entre la ranchería de Chupave, el corregimiento de Puerto Príncipe y Wérimo, en Vichada. De allí, uno de los mayores centros de producción de base de coca según inteligencia de las Fuerzas Militares, la guerrilla desplazó a las dos disidencias del desaparecido ‘Erpac’, que ahora se hacen llamar ‘Libertadores del Vichada’ y ‘Bloque Meta’.
La personería de Cumaribo denunció que los indígenas son obligados a cultivar y que, aprovechando el hambre que los asusta, están reclutando niños. “En un año murieron cerca de 40 niños por hambre. Por eso es fácil convencerlos para que se vayan a los grupos armados”, asegura Sánchez. La Onic señala que los pueblos empezaron a desplazarse y que esa situación pone en riesgo la supervivencia de los resguardos.
Narcos controlaban parque
Hace un año, cuando entró en la zona la principal apuesta de las FF. MM. para combatir el narcotráfico en Vichada –la Fuerza de Tarea Ares, de la Fuerza Aérea–, los narcos dominaban el parque nacional Los Tuparros, una extensa zona selvática convertida en centro de operaciones para sacar coca. Hoy, esta Fuerza de Tarea ha logrado controlar la zona.
En total, la FAC ha desarrollado 50 operaciones exitosas, entre las que se cuentan destrucción de laboratorios para la producción de base de coca, identificación de aeronaves y lanchas, y hasta la erradicación manual de cultivos ilícitos. Los militares reconocen la grave situación que están viviendo los pueblos indígenas en esta zona, donde se cree que se producen 77 toneladas de cocaína al año. Solo este año, han sido destruidos ocho cristalizaderos para la producción de base de coca, y el año pasado fueron nueve, algunos ubicados en resguardos indígenas.
REDACCIÓN JUSTICIA
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Publicación
eltiempo.com
Sección
Justicia
Fecha de publicación
25 de febrero de 2013
Autor
REDACCIÓN JUSTICIA